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¿Comprar o alquilar? Claves para resolver la eterna duda

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Girar la llave, cruzar el umbral de la puerta y suspirar. Hogar dulce hogar. La sensación de independencia y tranquilidad que proporciona el gesto es difícilmente comparable con otras pero, ¿realmente es necesario ser propietario para disfrutarla? Comprar o alquilar es la eterna pregunta y, para desgracia de muchos, no hay una respuesta clara.

Aunque estemos cansados de escuchar aquello de «alquilar es tirar el dinero», lo cierto es que hay muchos factores que tumbarían esa teoría. La cuestión, sin embargo, está sujeta a múltiples interpretaciones, tantas como las realidades de cada uno y es precisamente en este punto donde radica la dificultad para dar una respuesta clara. En todo caso, hay ciertos indicadores que pueden ayudar a decidir.

Las claves antes de tomar una decisión

Alquilar o comprar una casa es una decisión clave que puede marcar nuestro futuro. Dicho esto, parece lógico pensar que debe ser una determinación meditada sin prisas. Las circunstancias de cada uno serán claves para inclinar la balanza hacia una u otra opción por lo que, antes de responder, hay que tener en cuenta, al menos, tres aspectos básicos.

- Cada situación, un mundo. La propia motivación es el motor principal de la toma de decisiones, ya sea comprar o alquilar una casa o cualquier otra circunstancia que tenga que ver con nuestro día a día. La situación personal puede dar pistas de cuál es la mejor opción. No es lo mismo ser soltero que casado y con hijos. Como tampoco es igual buscar una vivienda como inversión que hacerlo para vivir una temporada corta.

Las preferencias en cuanto a ubicación, superficie o el acceso a los servicios también pueden ayudar a decidir, lo mismo que el presupuesto disponible, la situación laboral o las prioridades.

- El esfuerzo económico. El capítulo económico es uno de los que más peso aportan a la decisión entre comprar o alquilar una vivienda y es que, nuestra capacidad económica puede aclarar notablemente nuestras opciones. Comprar una vivienda implica disponer de, al menos, alrededor de un 30% del coste total para asumir los gastos asociados a la operación o completar el 20% que, por lo general, no cubren las hipotecas. Pero hay más.

Convertirse en propietario supone asumir otras serie de extras inherentes a una vivienda: desde las reparaciones o gastos de mantenimiento, hasta el amueblamiento de su interior, pasando por impuestos, posibles reformas, seguro de hogar o similares. En el caso del alquiler, la mayoría de estos gastos son asumidos por el arrendador. La diferencia, a la larga, es que el sobreesfuerzo que supone una compra se traduce en la titularidad del bien mientras que, el arrendamiento no deja de ser una inversión en el disfrute de la propiedad.

En todo caso, el propio Banco de España avisa que, el límite recomendado de ingresos destinados a cubrir los gastos mensuales de una vivienda no debería suponer más del 30%-35% del sueldo tanto en el caso de la compra como del alquiler. Aunque el desembolso inicial y los gastos mensuales son notablemente inferiores en el caso del alquiler, a la larga, las inversiones realizadas en la vivienda formarán parte de ella. Como decíamos, en el primer caso estaremos invirtiendo en el disfrute de la misma mientras que, en el segundo, lo haremos en su titularidad.

- Tu casa, tu hogar. Bajando al plano más terrenal comprar también supone diferencias con respecto al alquiler en términos de diseño y decoración de interiores o, lo que es lo mismo, en lo que respecta a hacer del inmueble un auténtico hogar. Comprar permite un nivel de personalización mayor que alquilar y es que, en definitiva, no tendrás que rendir cuentas ante nadie si decides reformar la cocina o cambiar el color de las paredes, cuestiones que, como otras tantas, verás más limitadas siendo inquilino.

Comprar vs alquilar

No hay una verdad absoluta ni una respuesta universal correcta a la pregunta de si es mejor comprar o alquilar. Sin embargo, teniendo claro qué quieres es posible vislumbrar qué necesitas. Dicho de otro modo, fijados tus objetivos y posibilidades será más fácil acertar con tu decisión. El capítulo económico es, para muchos, un factor determinante y, salvo que dispongas de unos ahorros suficientes para embarcarte en la compra, suele inclinar la balanza hacia el alquiler.

Pero si esta cuestión no supone un problema, hay otros aspectos a valorar. La movilidad, por ejemplo, es otro de ellos. La situación del mercado laboral actual invita, en muchos casos, a cambiar de ciudad o, sencillamente, de empresa. Comprar una casa puede suponer un hándicap a la hora de trasladarse mientras que si optas por el alquiler tendrás una mayor movilidad. A la larga, las distancias al trabajo, familia o amigos también pueden incrementar los gastos de una vivienda.

En general, comprar una vivienda es una buena opción siempre que encontremos un inmueble con un precio y condiciones ventajosas con respecto al mercado (y nuestra situación lo permita); si no tenemos que solicitar hipoteca; si pensamos en embarcarnos en la decisión como inversión o, sencillamente, si no tenemos planes de mudanza. El alquiler, por su parte, es interesante para no limitar nuestras opciones de movilidad, la posibilidad de invertir nuestros ahorros en otras prioridades mientras ahorramos para el futuro o, sencillamente, si no tenemos demasiado claro dónde queremos instalarnos.

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