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Madrid apuesta por edificios con placas solares, puntos de recarga eléctricos y sin calderas de carbono

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El Ayuntamiento de la capital ha aprobado este jueves una nueva ordenanza de Calidad del Aire y Sostenibilidad lo que demuestra el compromiso por reducir la huella de carbono. Esta medida obligará a los promotores a instalar placas solares y puntos de recarga en todos los edificios construidos a partir de 2021. Además, la normativa (se prevé que entre en vigor en enero) contempla la prohibición de las calderas de carbono a partir de 2022.

El nuevo texto sustituye a la anterior normativa de 1985 porque no se adaptaba a la directiva Europea y estatal para reducir las emisiones contaminantes. El objetivo de la ciudad es acercarse al consumo cero y por este motivo los nuevos inmuebles tendrán que ser autosuficientes en, al menos, un 50% y para ello necesitará elementos como las placas solares. El compromiso del consistorio es que todos los edificios construidos a partir de 2021 deberán de contar con un certificado energético B para los activos de titularidad privada y de clase A para las promociones públicas.

Otra de las novedades de esta nueva ordenanza es la prohibición del funcionamiento de las calderas de carbón desde el 1 de enero de 2022. En Madrid aún hay 200 calderas de carbón y se estima que el número de salas de calderas de gasóleo asciende a unas 4.500. Durante este ejercicio se ha habilitado una línea de ayudas de 12,5 millones de euros para su sustitución, presupuesto que se ampliará el próximo año.

En paralelo y con el objetivo de eliminar las fuentes más contaminantes, la normativa también recoge la obligatoriedad de que determinados vehículos realicen una revisión puntual en las ITV cuando los agentes de la autoridad detecten elevadas emisiones de humos mientras circulan por la ciudad.

La normativa, que se somete ahora al periodo de alegaciones, también incluye la regulación para minimizar los efectos ambientales negativos de los grandes eventos en el ambiente exterior o con impacto sobre éste. Aquellos que superen los 5.000 asistentes deberán realizar una memoria que analice el impacto medioambiental del evento y recoja, asimismo, las medidas que minimicen los potenciales impactos ambientales negativos a fin de garantizar la sostenibilidad de los eventos.

Entre las medidas exigidas, además de la elaboración de la huella de carbono y la compensación de las emisiones de efecto invernadero, se requiere fomentar la corresponsabilidad de los participantes en el evento con el objetivo de dejar un legado beneficioso para Madrid.

La ordenanza regula cuatro tipos de emisores: de carácter fijo; las emisiones del tráfico rodado; la de actividades económicas y otro tipo de emisores para los que se establecen condiciones y medidas correctoras en su funcionamiento: hogueras (se exigirá autorización cuando se pretendan encender en suelo público), grupos electrógenos no asociados a edificación (su uso en eventos, ferias, mercadillos o similares se considerará excepcional y solo cuando se justifique la imposibilidad de conexión a la red eléctrica general), labores de cocinado o de elaboración de alimentos al aire libre como los puestos de comida, obras de construcción, demolición y movimiento de tierras y el depósito, almacenamiento o transporte de materiales que puedan esparcir partículas o transmitir olores.

En 2019 se recibieron en el Servicio de Inspección de la Dirección General de Sostenibilidad y Control Ambiental un total de 1.201 denuncias ciudadanas por emisiones molestas de olores, humos, polvo o partículas procedentes de actividades o instalaciones y, solo de hogueras, casi un millar.

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